Y es
que si hablamos de tiempo, ya estamos con nuestra eterna duda: qué hago
primero? (que no “¿qué me pongo?” que desgraciadamente sólo pasa a poder ser
planteado para ocasiones especiales como el bautizo de la peque o cosas por el
estilo –aunque eso sí, después de haber resuelto todas las otras cuestiones…)
Como decía mi querida Arpía Chabeli, todo cambia aquel bendito día en que nace
tu primer hijo. Aquel maravilloso día en que aquella preciosa niñita iba a
romper por completo todos tus cuadriculados esquemas contemplados hasta el
momento. No cuando te casas, ni cuando empiezas a trabajar ni cuando te
cercioras de que estás esperando una hermosa criaturilla, no… Esas cosas nos
modelan, nos vamos ajustando y adaptando mejor o peor a ellas, pero permiten conservar
esa parcelilla del yo intimo tan imprescindible. Ahora bien, llega ese bendito
día y todo te desborda, lloras como nunca de felicidad, pletórica como estás
ante esa pequeña que te mira entre tierna y fascinada, tan adorable que no
puedes dejar de comértela a besinos. Y todo cambia… De repente todo cambia… El
mundo se detiene. Sí son tantas las cosas que tienes que hacer…y sin embargo ya
no importan…mejor dicho dicho…ya no urgen…todo se ve de otra manera.
Cada
cosa toma su peso específico y aprendes (una vez más) a relativizar. Si no está
todo tan perfecto como siempre quisiste es porque quizás ahora no esté
aparentemente tan “perfecto” pero sí más “completo”, mucho más completo!
Queremos
llegar a todo. Somos todas incansables luchadoras que buscamos superarnos día a
día, como dice mi querida Arpía Beige (o Runner beige, como prefiere ella), incorformistas
donde las haya que si nos sobra un segundo al día no podemos desaprovecharlo y
ya estamos ideando qué hacer…y si no teníamos poco, cogemos y de repente un día
entre tanta lluvia de ideas que acaba siendo nuestro grupo de WhattsApp, surge
el tema del blog, no sabemos en qué acabará la cosa, pero bueno…sentimos la
imperiosa necesidad de llevarlo a cabo y aquí está. Porque lo que está claro es
que las nuevas comunicaciones pueden confundirnos entre lo urgente y lo importante…
Yo, por ejemplo, tengo una enorme facilidad para engancharme distrayéndome de
unas búsquedas a otras por súper Google, enlazando unos blogs con otros atraída
por ideas fascinantes para hacer manualidades con la peque, o recetas de
galletitas para hacer en los días de lluvia, o de cómo reciclar o reutilizar
cosillas, o por imágenes de casas ideales buscando dar un nuevo toque a las
nuestras o mil y una historia de cualquier índole… aunque confieso que los temas
también han cambiado desde que están las peques. Y, así, acabo “perdiendo” unos maravillosos
minutos al final del día (hay días que acaban siendo horas), quitandóme horas
de sueño (de las pocas que me quedaban con tanta cosa que urgía hacer)... Dormir, algo importante, sin duda!, básico, como diría mi querida ARpia Rottenmeier, citando a Maslow, pero son para cultivar esa
parcelilla de mí misma que me ayuda a reforzarme y a sentirme más realizada…urgente vs importante...la balanza varía según el día y su propio sentir y necesidad.
El
tema es que mi querido y adorado WhattsApp ha conseguido aunar ambas cosas, lo
urgente y lo importante: si hoy decíamos que casi no podíamos concibir la vida
sin nuestro grupo whattsapero es en parte porque por ha conseguido crear tal
amistad entre nosotras y tal complicidad que hace que resolvamos con premura gran
parte de nuestras necesidades y “urgencias”,
porque aquí, también, todo se relativiza… De todo nos reímos, con todo nos
preocupamos, con todo nos alegramos, con todo nos indignamos, con todo lloramos
y con todo nos consolamos, con todo sufrimos y con todo tiramos “pa’lante”… Tanto
que hemos conseguido despojar las ocupadísimas tardes de los viernes (y ahora
en vacaciones hasta de otros días, fíjate tú;-)para juntarnos y reírnos juntos
tomando una clarita eso sí, en la mayoría de los casos sin alcohol, entre
embarazos y lactancias…, disfrutando de nuevo de esa parcelilla en la que
ahora, además de nuestras propias mini arpías, hemos incluído a las minis de
mis arpías y también hasta los arpíos, fijate tú!
Y es
que cómo ya vais viendo de arpías tenemos poco, bueno sí lo de bellas que decía
la Arpía Rottenmeier ;-) y yo con tanto decirlo he sido Nick-bautizada como
Arpíapseudoarpía, o la Arpíanoarpía, aunque también se propuso la Arpía Alaska
Gray, lo primero por lo mucho que tarareo en mi foro interno la cancioncilla de
Alaska de “A quién le importa lo que yo haga”, renegando siempre de que pongan
etiquetas a la gente, alegando el derecho de todo uno a adaptarse sobre la marcha a lo que la vida le va
presentando, y lo de Gray, por lo del mundo galeno en el que laboralmente me
muevo, pero como estamos en el universo paralelo, llamadme como mejor queráis, que
intentaré acudir lo más urgentemente
que pueda ;-)
No comments:
Post a Comment