No todo es cervecear (aunque
cervecear es bastante importante). Fundamentalmente se trata desahogar y echar
unas risas. Y si lo podemos acompañar de unas cañas, unos gintonics, unos
vinitos y zumitos para las miniarpías, o de lo que se preste, pues mejor que
mejor.
Nuestro grupo guasapero se llama
“panda de arpías”. Sí, sí, arpías. ¿Y qué es una arpía? Dice la bendita
Wikipedia que las arpías, en la mitología griega, eran
unos seres con apariencia de hermosas mujeres aladas, que robaban la comida de
cualquiera antes de que pudiera tomarla. Nosotras de lo de hermosas mujeres lo
tenemos todo, solo hace falta vernos-somos la envidia del barrio, pero de robar
comida, nada de nada, y menos desde que hacemos dietas superestrictas (algunas
hasta van a correr y todo!). Qué daño nos está haciendo el verano y el destape!
Reirnos nos reimos un rato, eso sí, de nosotras mismas y de las demás.
Lo que empezó siendo una “charla
de ascensor” en una parada del bus del cole de nuestras hijas, se ha convertido
en toda una terapia de los viernes, con la que recargamos las pilas, y
encontramos un poco de sentido a esta locura que implica ser madres, esposas,
amas de casa, trabajadoras, amigas, y todas las demás facetas que nos toca
vivir en el día a día.
De la parada al “guasap”, del
guasap a las cervezas, y de las cervezas a los mil y un planes que se nos van
ocurriendo (la mitad luego no los sacamos adelante, porque siempre hay alguna
que planta a las demás). Y todo pasando por fotos en probadores para someter a
votación los modelitos que debemos incorporar a nuestro armario, reportajes
gráficos de nuestras casas para redecorar el salón, testimonios de las liadas
de nuestros hijos, mensajitos a media noche, o de madrugada o a la hora que sea
para quejarnos por lo mucho que lloran nuestros bebés y muuuuuuuuchas coñas
para reírnos en cualquier momento y romper la monotonía del día.
Nuestros maridos, los arpíos, a
los por cierto, les deben pitar los
oídos constantemente a lo largo del día de lo bien que hablamos de ellos en el
chat, sufren de nuestra adicción al guasapeo diario, así que les invitamos a
nuestra terapia de viernes, nos pagan las cervezas y de paso nos cuidan a los
miniminis. Pensamos que les hacemos un favor dejándoles disfrutar de un rato en
buena compañía con nuestra chupipandi, pero poco van a tardar en abrir un grupo
paralelo en guasap para ponernos a caer de un burro. Yo le he quitado el sonido
a las alertas de guasap, pero hay alguna por ahí a la que le suena una
campanita cada vez que llega un mensaje!creo que eso es el principio de un
divorcio anunciado, así que mejor quitar el sonido.
Y tanta necesidad de comunicación
tenemos, que hemos decidido empezar a escribir un blog, para contar nuestras
aventuras y desventuras, para compartir nuestras ideas, nuestros secretos,
nuestros consejos, nuestros gustos, y para hacer reír también a quien decida
leernos.
Poco a poco nos iremos dando a conocer, y os
daréis cuenta que parecernos, no nos parecemos en nada, pero quizá sea eso lo
que haya hecho que lo pasemos tan bien juntas.
Queridas arpías, bienvenidas a
nuestro blog.
P.D. No me he presentado Yo soy
la Arpía Rottenmeier, madre de familia bastante
numerosa, que a veces, tras unas cuantas cervezas, sale escaldada y apodada
La Arpía Progre. Parece ser que el hecho de que a tus hijos los cuide una chica
encantadora, monísima, con leggins negros y pendiente en la nariz no es muy
“beige”. Qué se le va a hacer…Ahora, mis niños son la envidia de todos los
padres de la zona (padres, que no
madres).
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