Monday, July 22, 2013

Necesito una Cocacola


¿Habéis visto alguna vez el anuncio de Cocacola en el que sale un chico diciéndote todo lo que los expertos recomiendan que hay qué hacer para llevar una vida saludable? Me encanta. Me siento muy identificada.  Os dejo el link para refrescarlo: ¿Vas a hacer caso de tooooooodo lo que te dicen?
 
Mi mayor obsesión últimamente es el tiempo. Estoy desarrollando un auténtico trastorno obsesivo compulsivo en torno al tiempo. Me levanto pensando en el tiempo, paso el día pensando en el tiempo y me duermo pensando en el tiempo. Vamos,  mi amante secreto, un idilio imposible, de los del perro del hortelano, que ni come ni deja comer.

 
Tiempo, eso es lo que últimamente pido cada vez que alguien quiere regalarme algo. Los Reyes Magos ya me dan por imposible, y buscan alternativas entre las muchas cosas que espontáneamente voy diciendo que me gustan o me llaman la atención, porque aún no se ha inventado cómo empaquetar el tiempo. Y los vales esos de “vale por una hora libre”, “vale por una tarde para ti” … son una estafa! Tengo un vale para ir dos horas al Aquaxana de Las Caldas, que tiene una validez de 3 meses, y me quedan ya solo 10 días para gastarlo… y ya voy buscando hueco,… o a quién regalárselo…

 
Y si pienso cuánto tiempo necesito, imaginando que pudiesen regalármelo, tampoco sé responder. Si los días tuviesen 100 horas, aún así me faltaría tiempo.

 
¿Y para qué necesito tanto tiempo? se preguntarán algunos (seguro que ninguna madre se lo pregunta, porque están como yo o peor…). Pues para hacer todo lo que tengo que hacer. Y lo que quiero hacer, y lo que podría y me gustaría hacer, o no hacer, porque de vez en cuando “folgar” un poco no sobra (folgar=preciosa palabra del asturiano que define exactamente el placer de no hacer nada más que ver pasar el tiempo).

 
Está de moda en los “crafty blogs” hacer un Wish list. Esto de los “crafty blogs” es una expresión acuñada por mi santo marido, indicada para todos esos blogs que te enseñan a explotar tu lado DIY con washi tape, cuatro cajas de fruta y pintura de tiza, y que de paso ponen fotos ideales de habitaciones de madres superapañadas a las que les da tiempo a todo. Estos fantásticos Wish lists son para recoger todas aquellas ideas monas que ves por ahí bloggeando , y que te gustaría tener en tu casa crafty.

 
Mi Wish list no es para nada crafty, todo lo contrario, es el anticrafty, porque para ser crafty creo que tienes que tener todas las necesidades básicas cubiertas, y después aspirar a algo más, pero diferente. A mí me faltan cosas básicas. Y es muy frustrante. Y para que lo comprobéis, ahí va:

 
Mi Wish list de tiempo para necesidades básicas:

 
1.- Respirar (fundamental, ya que forma parte del primer escalón de la pirámide de Maslow-necesidad básica del ser humano). Me paso el día respirando atacada, como si estuviese permanentemente subiendo y bajando el Naranco.

 
2.- Comer en condiciones (ver Maslow de nuevo). No picar ni comer entre horas, ni comer con ansiedad. Porque desde que he tenido los bebés, he engordado! Debo ser la única madre en el mundo que da a luz y lejos de adelgazar después de la cuarentena, engordé. Y vaya que si he engordado! Todo el mundo me dice que con 4 hijos poco puedo engordar. Pues toma, yo debo engordar lo que todas las otras madres de familias numerosas no engordan.

 
3.- Dormir en condiciones (Maslow mola, vale para todo). No echar pigacinos después de comer en cualquier sitio que encuentro ni quedarme medio grogui cantando y moviendo la cuna. Y sin dar mil vueltas por la noche en la cama pensando todo lo que quiero y tengo que hacer hasta que cojo el sueño.

 
4.- Adecentar mi casa. Ponerla mona y preciosa, aconsejada por la arpía beige (que por cierto, tiene una casa monisisisisisma) y someterla a debate por el consejo de sabias arpías.

 
Resulta que desde el 2005, año en el que tuve la feliz idea de casarme, he vivido en 4 casas, he sufrido 3 mudanzas y he tenido que adaptar mis muebles a mis nuevas casas, y comprar muebles nuevos para las numerosas incorporaciones a mi familia.

 
Este año, de tanto estar en casa con los bebés una vez nacieron, he llegado a cogerle manía a todo: al sofá, a las camas, a los muebles del salón, a los trastos, a las fotos, a los cuadros… a mi misma. Ahora mismo estamos cambiando los armarios que venían de paquete en la casa, pensando que así resolveremos el problema de orden y espacio. Otra gran feliz idea. Lo que necesito es tiempo para hacer una montonera de cosas, ropa y muebles que no necesitamos, montar un mercadillo con las arpías y que todo lo que sobra salga de casa. Y tiempo para ordenar lo que me quede, y tiempo para hacer un curso intensivo online sobre “Cómo aprender a ser ordenada con 2 minutos libres al día y no morir en el intento”.

 
5.- Ir a la pelu (no entiendo porqué Maslow no incluye esto en su pirámide). Ya hace 2 AÑOS –voy a repetirlo, 2 AÑOS -  que no me pongo mechas, ni me hago un baño de color, y 6 meses y medio desde la última vez que me corté el pelo. Y mi pelo crece a lo largo y a lo ancho. Algunos lo llaman pelo encrespado. Yo lo llamo pelo champiñón, pelo patatón, melena leonina… No hay mascarilla o champú que moldee mi pelo. Así que para quitar volumen, mi querida Marita (mi peluquera de toda la vida, y que mi pequeña arpía llama “Marita mágica” con un inteligente juego de palabras con varita) tiene unas tijeras fantásticas que hace minicapas en el pelo, quitando la mitad de lo que llego a tener. Lo de las mechas y el tinte ya empieza a ser más que necesario desde que descubrí que tengo canas!!! Cada año unas pocas más. Y eso que hace no mucho estrené la treintena.

 
6.- Disfrutar de mi familia y de la vida. Porque todos los días me levanto con el ceño fruncido y tengo tantas cosas que hacer, y vivo tan frustrada, que entiendo que mis hijos prefieran ir a un campus de verano que estar conmigo. Soy experta en el fabuloso arte de amargarme la vida y la de los demás. Solo pido no tener nada más que hacer que estar con ellos, jugar con ellos, con todos y con cada uno de ellos a solas, sin que nadie se sienta desatendido, porque cuando eres madre de 4 hijos, el sentimiento de culpabilidad no te lo quita nadie, porque no tienes manos para todos, ni ojos para todos, ni oídos para todos, ni tiempo para todos, y lamentablemente necesitas tenerlo todo tan controlado y organizado que la vena Rotenmeier me sale nada más abro la boca y saco el dedo índice con mirada amenazante (para que no se desmadre todo y el caos se apodere de mi vida y de mi casa). Y tiempo también para disfrutar del arpío, que el pobre lleva todas las de perder.

 
Creo que hasta aquí llega mi wish list de tiempo para cosas básicas. En el siguiente post haré el de “cosas que podrían ser básicas”, pero no lo son porque hay que priorizar. Y después el de “cosas que podrían ser cosas que podrían ser básicas”. Y ya después el de “cosas no tan básicas”, pero que me gustaría hacer igualmente, en un universo paralelo.

 
Hasta entonces seguiré viviendo frustrada, pero en el fondo enormemente feliz, porque la falta de tiempo afortunadamente no se debe a que tengo un trabajo estresante, o a que mi familia o mis padres necesitan de mi ayuda y mi tiempo o a que mis hijos estan enfermos, o cualquier otra desgracia…  o porque tengo que hacer mil cosas que no me gustan, sino todo lo contrario, porque tengo una familia estupenda y una vida de envidiar. Pero todos tenemos derecho a desahogar un poco, que “el camino ye duru” a pesar de ser un bonito camino.

Me tomaré una Cocacola a vuestra salud, queridas arpías, mientras tomo el café en la ducha, corro mientras juego con mis hijos y chateo mientras me depilo.

 

 

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