Lejos están de
ser mis medidas, aunque en algún tiempo pudieron asemejarse...; es mi manera de
contar.
Cuando eres niño cuentas: 1,2,3,...
En la adolescencia, llevados por la grandiosidad de las hormonas, sobre
todo los chicos, cuentan de dos en dos: 2,4,6...
En la juventud, acariciando la recién estrenada libertad y emancipación,
mas bien no cuentas, pero en cuanto el amor llama a tu puerta y ayudas a otro a
cumplir sus objetivos en la vida, vas y te casas y ya puestos, pones un ok en
la lista de alguien que quiere ser abuelo, y entonces, tu vida cambia de tal
modo que a veces te cuesta saber quién eres, o quién eras. Nunca mas duermes, nunca
mas piensas en ti como persona individual y nunca nunca mas, decidirás por ti
mismo. Hasta tal punto pierdes tu capacidad de elección que un buen día tu hija
empieza al cole, y te comunica sin opción a réplica, que has de hacerte amiga
de las mamas de las niñas que ella considera aptas para ser sus amigas,
así que muy obediente, incluyes a esas mamás en tu teléfono, todas archivadas
como "mama de (nombre de la niña)" y un buen día tienes la brillante
idea de hacer un grupo de whatsapp y ahí, se acabó la poca individualidad que
te quedaba, la poca personalidad que había sobrevivido al matrimonio, la
tranquilidad de una ducha con la puerta del cuarto de baño cerrada, en
definitiva ese pequeño atisbo de intimidad que aun conservabas y aprovechabas
para depilarte las cejas con la linterna del móvil a las dos de la mañana
cuando al fin todos dormían.
Con "panda de arpías" todo eso ha desaparecido definitivamente
y ha quedado guardado en la misma caja que los levis de la 25;
cosas que sabes que jamás recuperarás pero te resistes a tirar. A cambio,
tienes un teléfono sin mas aplicaciones que el chat: todo va al chat, todo se
consulta en el chat, todo se explica en el chat, de todo se hace foto, nada se
compra, ni se vende, ni se alquila sin la aprobación del consejo de sabias,
nada se come si no cumple los requisitos calóricos establecidos, no se bebe si
no está aprobado por consenso, no se fuma en ausencia de la compañera y me
atrevería a decir, que no se cumplen años si no estamos todos, las hay que no
dieron a luz hasta que fue un buen momento para el grupo. El caso es que sin
apenas darnos cuenta somos un todo. O un nada.
Entre todas decidimos, apremiadas por la llegada del verano, y nuestra
reciente maternidad, (somos todas reincidentes), que teníamos que adelgazar,
pero como todo en nuestro grupo, duró hasta el viernes, día de cervezas y de
cambio de planes.
Cada viernes un propósito, cada semana un tema, cualquier disculpa es
buena para que nuestro teléfono humee de los miles de millones de mensajes que
nos enviamos al cabo del día, de hecho, no se puede bajar la guardia, o mas
bien el móvil, porque de hacerlo, habrás perdido el resto del día
actualizándote en el chat, dando a "mensajes anteriores",
"descargar imagen" , cosas que en realidad nos dan igual, no nos
importan nada, pero somos arpías y la opción de perdernos un solo motivo
susceptible de ser criticado...Mmmm no, eso no es posible...
Soy administradora del grupo, y me siento orgullosa de ello, echo y
admito del chat a las arpías según me parece conveniente o según su
comportamiento sea adecuado o no, y gracias a eso me tienen un respeto
especial, ninguna quiere perderse nada, y lo entiendo. Así que no se han
atrevido a ponerme mas calificativo que la arpía chaveli. Es una cuestión
física, pero conociéndolas...tiene un trasfondo, seguro.
En fin, los hijos te cambian, te cambian la vida, te cambian el cuerpo,
te cambian los amigos, y te cambian hasta tu forma de contar: un
pocillo por cada 30 de agua: 30, 60, 90...
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