Tuesday, July 16, 2013

30-60-90



Lejos están de ser mis medidas, aunque en algún tiempo pudieron asemejarse...; es mi manera de contar.
 
Cuando eres niño cuentas: 1,2,3,... 

En la adolescencia, llevados por la grandiosidad de las hormonas, sobre todo los chicos, cuentan de dos en dos:  2,4,6... 

En la juventud, acariciando la recién estrenada libertad y emancipación, mas bien no cuentas, pero en cuanto el amor llama a tu puerta y ayudas a otro a cumplir sus objetivos en la vida, vas y te casas y ya puestos, pones un ok en la lista de alguien que quiere ser abuelo, y entonces, tu vida cambia de tal modo que a veces te cuesta saber quién eres, o quién eras. Nunca mas duermes, nunca mas piensas en ti como persona individual y nunca nunca mas, decidirás por ti mismo. Hasta tal punto pierdes tu capacidad de elección que un buen día tu hija empieza al cole, y te comunica sin opción a réplica, que has de hacerte amiga de las mamas de las  niñas que ella considera aptas para ser sus amigas, así que muy obediente, incluyes a esas mamás en tu teléfono, todas archivadas como "mama de (nombre de la niña)" y un buen día tienes la brillante idea de hacer un grupo de whatsapp y ahí, se acabó la poca individualidad que te quedaba, la poca personalidad que había sobrevivido al matrimonio, la tranquilidad de una ducha con la puerta del cuarto de baño cerrada, en definitiva ese pequeño atisbo de intimidad que aun conservabas y aprovechabas para depilarte las cejas con la linterna del móvil a las dos de la mañana cuando al fin todos dormían.

Con "panda de arpías" todo eso ha desaparecido definitivamente y ha quedado guardado en la misma caja que los levis de la 25; cosas que sabes que jamás recuperarás pero te resistes a tirar. A cambio, tienes un teléfono sin mas aplicaciones que el chat: todo va al chat, todo se consulta en el chat, todo se explica en el chat, de todo se hace foto, nada se compra, ni se vende, ni se alquila sin la aprobación del consejo de sabias, nada se come si no cumple los requisitos calóricos establecidos, no se bebe si no está aprobado por consenso, no se fuma en ausencia de la compañera y me atrevería a decir, que no se cumplen años si no estamos todos, las hay que no dieron a luz hasta que fue un buen momento para el grupo. El caso es que sin apenas darnos cuenta somos un todo. O un nada. 

Entre todas decidimos, apremiadas por la llegada del verano, y nuestra reciente maternidad, (somos todas reincidentes), que teníamos que adelgazar, pero como todo en nuestro grupo, duró hasta el viernes, día de cervezas y de cambio de planes.

Cada viernes un propósito, cada semana un tema, cualquier disculpa es buena para que nuestro teléfono humee de los miles de millones de mensajes que nos enviamos al cabo del día, de hecho, no se puede bajar la guardia, o mas bien el móvil, porque de hacerlo, habrás perdido el resto del día actualizándote en el chat, dando a "mensajes anteriores", "descargar imagen" , cosas que en realidad nos dan igual, no nos importan nada, pero somos arpías y la opción de perdernos un solo motivo susceptible de ser criticado...Mmmm no, eso no es posible...

Soy administradora del grupo, y me siento orgullosa de ello, echo y admito del chat a las arpías según me parece conveniente o según su comportamiento sea adecuado o no, y gracias a eso me tienen un respeto especial, ninguna quiere perderse nada, y lo entiendo. Así que no se han atrevido a ponerme mas calificativo que la arpía chaveli. Es una cuestión física, pero conociéndolas...tiene un trasfondo, seguro.

En fin, los hijos te cambian, te cambian la vida, te cambian el cuerpo, te cambian los amigos, y te cambian hasta tu forma de contar: un pocillo  por cada 30 de agua: 30, 60, 90...

 

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